Derrotero para conducir la vacuna
| Date | |
|---|---|
| Estado | Transcrito |
| Folio | 366 - 367 |
| From (Remitente) | Francisco Xavier de Balmis |
| Place | Madrid |
| To (Destinatario) | Josef Antonio Caballero - Ministro del Despacho de Gracia y Justicia de España e Indias |
[366]
Derrotero para conducir con la más posible brevedad la vacuna verdadera, y asegurar su feliz propagación en los cuatro virreinatos de América, provincias de Yucatán, y Caracas y en las Islas Antillas.
Artículo 1
En un paquebot destinado a este fin, se saldrá del puerto de la Coruña dirigiéndose a la Isla de Tenerife, llevando vacunado uno de los niños que han de ir a este objeto para establecer en ella la práctica de la vacunación, y que pueda propagarse a las restantes Islas Canarias. Esta navegación dura por lo común ocho días.
Idem 2
De Tenerife se pasará a Puerto Rico, lo que sucede por lo regular en veinte días, y es la más larga que se presenta hasta llegar a Veracruz.
3.
De Puerto Rico, se navegará a la Guaira, a donde se llega ordinariamente en ocho días. Desde este puerto subirán los vacunadores por tierra a la ciudad de Caracas, que esta distante tres horas para establecer la vacunación, y en concluyendo volverán otra vez a la Guaira, para embarcarse y dirigirse a el puerto de La Habana, a donde se suele arribar en ocho días.
4.
Desde La Habana, se pasará a Campeche, en cuya navegación se emplean cuatro días. De aquí se subirá a Mérida, que es la capital de esta provincia de Yucatán, a donde se llega en dos días, y en habiendo establecido la vacuna, se embarcarán en Campeche para ir a Veracruz, en cuatro días, que es lo regular.
5.
Desde este puerto, seguirán los vacunadores a la villa de Xalapa, en dos días: de aquí a la Puebla de los Ángeles, en otros dos; y luego a México en tres días después de haber vacunado, y establecido su propagación [336v] en todos los referidos pueblos; y respecto a que el resto de la navegación que media entre el puerto de Acapulco y el Callado de Lima debe hacerse en otro buque distinto podrá regresar a España desde Veracruz el paquebot de la primera expedición con los niños españoles empleados en ella, si fuere del agrado de Su Majestad.
6.
Introducida la vacuna en la capital de México, e instruidos sus profesores de lo que les importa saber para continuar su práctica, dispondrá el Director de acuerdo con el Virrey, la propagación de la vacuna en varias ciudades del reino, repartiéndose los empleados por los rumbos que más convenga, y en finalizado este trabajo, se reunirán todos en México para la nueva expedición, que se ha de emprender desde el puerto de Acapulco, hasta el Callado de Lima, cuya navegación suele tardar de veinte y cinco a treinta días, y a efecto de mantener la vacuna fresca bastarán 12 o 16 niños que se sacarán del Hospicio de México.
7.
Habiendo logrado introducir la vacuna en Lima, y su propagación dispondrá el Director de acuerdo con el Virrey, se extienda esta saludable práctica por toda la tierra firme, formando tres divisiones en esta forma, la una se dirigirá desde Lima, Oruro, Tucumán a Buenos Aires. Otra desde Lima a Chile, y lo restante de este reino. Y la otra de Lima, a Guayaquil, Quito, Popayán, y Santa Fe.
Nota
Todos estos viajes que se han de emprender desde [367] Lima son por tierra, por carreteras muy pobladas, pues apenas se pasan tres días sin encontrar población, y por donde se puede ir vacunando brazo a brazo, sin riesgo alguno de que pierda su energía la materia, ni deje de conseguirse su propagación en todos los dominios de América mediante el celo, y trabajo de los empleados en esta gloriosa expedición, que no perderán fatiga alguna para llevar a su debido complemento el amor paternal de nuestro Augusto Monarca, y el celo de su sabio ministro, a quien señalará la posteridad por el promovedor de tanto bien.
Otra
Como entre las dificultades que se presentan en esta expedición, sea la mayor la conservación del fluido vacuno con todas sus perfecciones, mediante una progresión sucesiva de vacunaciones; y como este degenera, y pierde sus admirables propiedades, algunas veces, de que resultan falsas vacunas, o el dejar de producir efecto alguno, es evidente que cuanto más larga sea la navegación, tanto más número de vacunaciones deben practicarse en ella; y por consiguiente las dificultades crecen en razón de la distancia; y siendo esta tres veces mayor desde España a Buenos Aires, y de aquí a Lima resulta, que la expedición que fuese directamente a estos dilatados países, corría triplicados riesgos de inutilizarse, pues bastaba una sola progresión vacunal que faltase para no [367v] conseguir el fin a que se dirigía; porque de ningún modo deber confiarse en el fluido vacuno, que puede llevarse entre cristales, por la facilidad con que degenera, y pierde sus propiedades, a pesar de cuantas precauciones puedan emplearse en su transporte, debiendo tenerse como un caso fortuito, cuando llega a prender bien una vez, entre ciento; y así no debe dirigirse en derechura la expedición a Buenos Aires, y a Lima, si se quieren evitar estos riesgos y las sumas crecidísimas que son necesarias emplear, sino por el derrotero que va expresado con toda la seguridad de ser el más sencillo, seguro, y menos costoso.
Otra
En el caso de que Su Majestad mande llevar la vacuna a las Islas Filipinas, puede verificarse con mucha facilidad; pues el viaje de Acapulco a Islas Marianas, por donde se pasa, es ordinariamente de 30 a 40 días, y de estas a Filipinas de 8 a 10, por razón de lo que favorecen los vientos generales; pero la vuelta es penosa, y larga, y dura más de seis meses.